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Antropología en las empresas: casos de éxito y fracaso

Antropología en las empresas: casos de éxito y fracaso

Mucha gente se pide que trabajo puede hacer una persona que se gradua en antropología. Hay muchas respuestas a estas preguntas, y casi toda estas requieren estar dentro de la academia.
Hoy pero, veremos dos ejemplos diferente: o sea cómo la antropología puede ayudar a las empresas, y, de qué manera la falta de esta puede traducirse en un gran problema, analizando dos casos en concreto (El éxito de Netflix y en fracaso de Nokia).

 

El caso de Netflix.

Todos conocemos lo que es una de la más grandes empresas de películas en streaming, pero poco saben qué hay detrás: un algoritmo en grado de predecir lo que verás.
Netflix es en grado, gracias a este algoritmo, de establecer cuál puede ser la próxima película que te gustaría ver, tenendo en cuanto las que has visto ya.

Lo que pero este algoritmo no puede hacer es ver lo que haces mientras que ves estas películas, y es por esto que la empresa decidió asumir a un antropólogo: Grant McCracken. En un comunicado de prensa sobre McCracken, Netflix se jacta de que “entró en las salas de estar de varios televidentes de Estados Unidos y Canadá”. Varios son significativamente más pequeños que 50 millones, su base de usuarios a mediados de 2014. Debido a que estudia cómo los individuos se ven a sí mismos, pone un rostro más humano en las formas mecanicistas, y posiblemente intrusivas, por las que Netflix realmente recopila datos y clasifica a sus usuarios.

 

El fracaso de Nokia.

El famoso marco de móviles que nos acompañó hasta la invención de los móviles inteligentes.
Una antropóloga que trabajaba por Nokia mientras tanto que salía en el mercado el nuevo IPhone se dió cuenta que en China todos estaban saliendo locos por los nuevos tipos de móviles, por esto, después de casi un año de trabajo de campo en China, se fue a los de Nokia para avisar de pivotar la producción hacia los smartphone.
Nokia, mientras tanto que al tiempo se tomaban en serio solo los datos cuantitativos (Big data) no la escuchó creyendo que sus datos no tenían valor.
Lo que ha pasado hasta el día de hoy con los smartphones lo conocemos todos, y lo que pasó a Nokia también.

 

 

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